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Las ventajas de un sistema unicameral

Una de las preguntas más importantes con que esta Convención General está enfrentada es, ¿Cómo podríamos transformar la estructura de nuestro sistema legislativo para la nueva época misionera? La Iglesia Episcopal ha descubierto que el sistema que tenemos es demasiado pesado, demasiado costoso, y demasiado consumidor de tiempo. Hay varias propuestas dirigidas a estos problemas, pero la propuesta más transformativo es la propuesta de un sistema unicamaral.

Un sistema unicamaral tiene muchas ventajas. La primera es que aumenta las posibilidades para más diversidad en la edad y el status socioeconómico entre los diputados. Una Convención General de dos semanas pone un límite la diversidad de la Cámara de los Diputados. Una persona que tiene hijos o que tiene que trabajar fuera de la casa – incluso a los clérigos – muchas veces tiene que escoger entre su sueldo para dos semanas o una vacación con su familia y servicio a su iglesia como un diputado de la Convención General.

Un sistema unicamaral va a reducir el tiempo requisito para hacer la tarea de la Convención General. La cámara total podría votar en resoluciones sólo una vez, en vez de esperar para los retrasos inevitables que ocurren cuando dos cámaras dan consideración a las resoluciones. Si queremos aumentar las posibilidades para la participación de más latinos y jóvenes adultos en los procesos y la vida de la iglesia, ellos necesitan ser una parte de las conversaciones de la iglesia entera.

Un sistema unicamaral será menos costoso, dejando más dinero para la misión local. Muchas dioceses tienen que hacer decisiones difíciles entre la misión local y el costo para enviar sus delegaciones de diputados y alternados a la Convención General. Una Convención General más corta va a reducir el costo.

Finalmente, ¿Por qué no podemos deliberar juntos? Somos llamados al ministerio reconciliador de nuestro Senor Jesucristo por medio del bautismo juntos, laícos y clérigos, y debemos caminar juntos en el camino. La deliberación como un sólo cuerpo nos dejará que podríamos ser testigos a los pensamientos, las historias, y las esperanzas de todos. Los obispos necesitan escuchar a los diputados, y los diputados a los obispos para que podríamos desarrollar un consenso significativo. Un sistema unicamaral profundiza la idea de que los laícos, los clérigos, y los obispos tienen un papel particular en la política de la iglesia. También, la propuesta no remueva la oportunidad para las reuniones de los varios grupos aparte cuando este es un deseo.

El diseño del sistema bicamaral de la Iglesia Episcopal es parecida al modelo del gobierno de los Estados Unidos con el Senado y la Cámara de los Representativos. Es un diseño que tiene más que ver con la historia que la teología. No hay ningun razon teologica para la división entre diputados y los obispos en las deliberaciones del concilio de la Iglesia. ¡Ojalá que miremos al futuro y que pensemos sobre los cambios y las adaptaciones requisitas para realizar nuestra identidad en esta época misionera!